Si no hay reglas del juego concretas, claras
conocidas y universales tenemos caos. El estado de derecho,
la situación en la que la justicia funciona y es para
todos, lo hacen los abogados, los tribunales, los jurístas,
pero sobre todo nosotros mismos.
EL derecho y la justicias
son iguales para todos, ricos o pobres, costeños, serranos
o selváticos. Respetémonos mutuamente y conozcamos,
cumplamos y hagamos cumplir la ley.
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